• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar al pie de página
Historia y Arte Pinceladas

Pincelada de Historia

Dibujando la Historia con mi lápiz y pincel

  • Mis Libros
    • Las Pizarras de la Historia del Mundo
    • Las Pizarras de la Historia de España
  • Las Pizarras
    • Materia
      • Historia
      • Geografía
      • Historia del Arte
      • Legislación
    • Curso
      • 1º de ESO
      • 2º de ESO
      • 3º de ESO
      • 4º de ESO
      • 2º de Bachillerato
  • Colaboraciones y Servicios
  • Sobre mí
    • Quién soy
    • Lo que dicen de mí: apariciones en medios
  • Contacto

Ormuz: el estrecho que parece pequeño, pone nervioso a medio planeta y fue de dominio español

Curso: · Materia:

Ormuz fue español

Aunque ya creé una pizarra hablando de la guerra de EE.UU e Irán, creo que es interesante profundizar un poquito más. Sobre todo porque es curioso que nosotros los españoles, tuviéramos el dominio sobre él.

¡Quién nos iba a decir la importancia estratégica que ha tenido siglos después!

Y es que, Ormuz es uno de esos sitios que casi nadie sabe colocar en el mapa. Hasta que empieza una crisis internacional y de repente aparece en todos los telediarios.

Cuando escuchamos «estrecho de Ormuz», suena a lugar remoto, a nombre de Risk o a pantalla difícil de un videojuego de estrategia.

Pero es un paso marítimo real, muy estrecho y muy importante, por donde circula una parte enorme del petróleo mundial. Por eso, cuando Irán amenaza con bloquearlo, los gobiernos, las bolsas y las petroleras entran en pánico.

Qué es el estrecho de Ormuz y por qué importa tanto

Para situarnos: está entre el Golfo Pérsico y el golfo de Omán, con Irán al norte y la península arábiga al sur —Omán y Emiratos muy cerca—.

En su punto más estrecho mide unos 33 kilómetros. Para ser una pieza clave de la economía mundial, es un sitio ridículamente pequeño. Un cuello de botella, que es exactamente lo que lo hace tan importante.

Controlar Ormuz significa controlar una señora puerta. Y quien controla una señora puerta por la que pasan barcos cargados de petróleo y dinero, tiene un poder enorme sobre todos los que necesitan pasar.

El estrecho de Ormuz en el siglo XVI: portugueses, persas y otomanos

Pero no es nuevo. Ya en el siglo XVI era un lugar que todo el mundo quería. Una especie de peaje marítimo gigante: si pasabas por allí, alguien quería cobrarte, vigilarte o quedarse con tu barco.

En aquella época había varios jugadores en la mesa:

Los otomanos, con Solimán el Magnífico, que no tenían suficiente con Europa, Oriente Medio y el Mediterráneo y también querían las rutas hacia Asia.

El Imperio persa safávida, chií, que dominaba buena parte del actual Irán y quería mandar en el Golfo.

Y luego llegaron los portugueses.

Portugal entendió algo que muchos imperios tardaron en ver: no hacía falta conquistar territorios enormes para dominar el comercio. Bastaba con controlar los puntos clave. Puertos, islas, estrechos. Levantas una fortaleza, pones cañones y dices: si quieres pasar, pagas.

Ormuz era perfecto para eso.

En 1507, Afonso de Albuquerque llegó con barcos e intentó tomarlo. Salió mal —rebeliones, capitanes poco convencidos, problemas internos—. Pero los portugueses insistieron y en 1515 lo consiguieron. Construyeron una fortaleza y montaron una aduana extremadamente rentable.

La isla era dura: seca, sin recursos propios, dependiente de otras zonas para el agua y la comida. Pero estaba en el sitio exacto, que es lo único que importaba. Un cronista portugués llegó a escribir que «el mundo era un anillo y Ormuz una piedra preciosa engastada en él».

San Francisco Javier, que pasó por allí, salió bastante horrorizado. Para él era una mezcla de puerto internacional, caos moral y Sodoma con humedad. Gente de todas partes, muchos idiomas, muchos negocios, poca santidad.

Cómo llegó España a tener algo que ver con Ormuz

En 1580, Felipe II se convirtió también en rey de Portugal —la llamada unión ibérica—. Portugal conservó sus instituciones, pero sus posesiones pasaron a estar bajo el mismo rey que gobernaba la monarquía hispánica. Con muchos matices, Ormuz también quedó bajo su autoridad.

El problema: a los Austrias españoles Ormuz les quedaba lejos, no solo en el mapa, sino en la cabeza. Para Portugal era una pieza fundamental de su comercio asiático. Para la monarquía hispánica, las prioridades estaban en América, el Mediterráneo, los Países Bajos, Francia, los turcos. Demasiados frentes abiertos, poca atención para el Golfo Pérsico.

Mientras tanto, los persas seguían queriendo recuperar la zona. Y los ingleses empezaban a aparecer por allí con su Compañía de las Indias Orientales. Cuando los ingleses aparecen en una ruta comercial con barcos y ganas de negocio, raramente es para admirar el paisaje.

Felipe III intentó una jugada diplomática: envió a García de Silva y Figueroa a Persia para negociar una alianza con el shah Abbás I contra los otomanos. El viaje fue una odisea —Lisboa, Goa, Omán, Ormuz, desiertos, montañas, finalmente Isfahán—.

Pero el shah de Persia también quería Ormuz y la letra pequeña del tratado de alianza era complicada.

La caída de Ormuz en 1622

En 1622 todo estalló. Persas e ingleses se aliaron y atacaron conjuntamente a los portugueses. Sitiaron Ormuz y la tomaron. La monarquía hispánica no se volcó en defenderla: Felipe IV y el conde-duque de Olivares tenían otros problemas urgentes y no estaban dispuestos a gastar en una plaza que, en el fondo, veían como portuguesa.

Ormuz se perdió. Y no fue un detalle menor: fue un golpe serio para el control ibérico de las rutas del Golfo Pérsico, y uno de los síntomas más claros de un problema estructural de la monarquía hispánica: demasiados territorios, demasiados enemigos, y poca capacidad para distinguir qué piezas del tablero eran realmente decisivas.

Así que la próxima vez que salga Ormuz en las noticias —y saldrá—, recuerda que no es solo un punto caliente del petróleo. Es un lugar por el que pasaron portugueses, persas, ingleses, otomanos, diplomáticos españoles y misioneros horrorizados.

Un sitio que lleva cinco siglos demostrando que el mundo, a veces, se mueve por puertas muy estrechas.

Curso: · Materia: Archivado en: Sin categoría

Interacciones con los lectores

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Footer

Secciones Web

  • Mis Libros
    • Las Pizarras de la Historia del Mundo
    • Las Pizarras de la Historia de España
  • Las Pizarras
    • Materia
      • Historia
      • Geografía
      • Historia del Arte
      • Legislación
    • Curso
      • 1º de ESO
      • 2º de ESO
      • 3º de ESO
      • 4º de ESO
      • 2º de Bachillerato
  • Colaboraciones y Servicios
  • Sobre mí
    • Quién soy
    • Lo que dicen de mí: apariciones en medios
  • Contacto
El Blog

La Historia como nunca te la había contado

De manera visual. Nada de textos interminables para memorizar y recitar cual papagayo. Ilustraciones que te ayuden a contextualizar la información.

Aquí te lo cuento mejor.

Soy Sofía González

Y soy profe de Historia, Geografía e Historia del Arte. Me dedico a crear material de estos temas y, además, tengo un par de libros publicados.

Si me quieres conocer un poco más.

Contacto

Si quieres preguntarme algo, ver mis publicaciones en redes, que colaboremos juntos o hacerme una proposición (que sea decente, por favor)

No tienes más que clicar aquí.

Redes Sociales

Donde publico más contenido. Y suele gustar…

· Instagram

· TikTok

© Pincelada de Historia | Aviso legal - Política de privacidad - Política de cookies

  • Mis Libros
  • Las Pizarras
  • Colaboraciones y Servicios
  • Sobre mí
  • Contacto