Buenas tardes de domingo,
como ya sabes si sigues mi cuenta de Instagram
(@pinceladadehistoriaoficial), hoy lancé una pregunta acerca de estos pensamientos:
“Si pudieras hablar con un personaje histórico, ¿con quién sería?”.
Y es que, a menudo, me surgen pensamientos sobre personajes históricos, sus acciones, y los posibles cambios en la historia si ciertos aspectos de sus vidas hubieran sido diferentes.
Las respuestas han sido diversas:
– Algunas mencionan a Isabel la Católica.
– Otras a emperadores romanos.
– A Napoleón (igual la película ha tenido algo que ver).
– O a literatos como Lorca.
– La historia de España, por supuesto no podía faltar, con la reina Juana, Felipe II, Carlos V o Isabel II.
Personalmente, me inclino por la historia contemporánea y elegiría a…
Hitler.
Sí, el Führer.
Déjame contarte el porqué:
Creo que es un gran desconocido y hay mucho que indagar.
Ya me estoy imaginando tu cara preguntándote, ¿desconocido?
Porque estás pensando en el líder nazi que mató a millones de personas.
Pero los aspectos macabros y oscuros ya están documentados en los libros de historia, ese no es a quién me refiero.
Mi interés se remonta más atrás en el tiempo. Me gustaría hablar con Adolf, cuya juventud ha sido prácticamente borrada de la historia, ya que comprender esta etapa de su vida nos podría ayudar a humanizar al monstruo en que se convirtió.
Sentarme a hablar como profesora con el joven austriaco de Braunau am Inn, cuyo único amigo conocido fue August Kubizek. Un adolescente apasionado por el arte, de familia humilde y que le gustaba la música.
Adolf, por si no lo sabías, fue un niño reservado, de pocas palabras y que no era partidario del contacto físico, ni mostraba interés por las chicas ni el sexo.
Un pésimo estudiante -como muchos lo hemos sido a esa edad- y que abandonó la escuela, aprobando solo la asignatura de dibujo.
Hasta aquí podría ser la vida de cualquier niño del mundo.
Y es justo en ese momento cuándo me hubiera gustado sentarme a hablar con él. En el momento en que empezó a dibujar y vender cuadros. Una etapa que él mismo definió como «los mejores años de mi vida».
Por ello me pregunto, ¿hasta qué punto su doble rechazo en la Academia de Bellas Artes de Viena, que le impidió seguir con lo que le hacía feliz, marcó el destino de su vida y la de millones de personas?
Solo un apunte más: se cree que el profesor que le negó el acceso a los estudios era judío… el resto de la historia ya la conoces.
¿Qué hubiera pasado con la historia si ese profesor hubiera “pasado la mano”?
Eso nunca lo sabremos, pero… WHAT IF?
PD: Si me quieres contar a quién entrevistar tú, te leo por aquí.

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